Al habla una hija única. Cuando era pequeña siempre pedía un hermano, pero por circunstancias nunca se dio el caso. Cuando entré en la adolescencia dejé de echarlo de menos y ahora a mis 30 es una de las cosas que más me hubiera gustado tener. Alguien en quien confiar y en quien apoyarse. Yo, no sé si por mi personalidad o por vivencias en casa, siempre fui muy introvertida y aprendí a aislarme de lo que pasaba alrededor. Creo que si hubiera tenido un hermano/hermana nos habríamos apoyado mutuamente. Es una conexión que, por muy bien que te lleves con primos (como es mi caso) nunca se va a cercar a la experiencia de vivirlo con un hermano.
Dicho lo cual. La idea de tener otro niño para ver si tu hijo cambiar su comportamiento no lo veo, probablemente puede que lo empeore. Son dos temas que deben ir por separado. Primero ver cuál es la raíz del cambio de comportamiento de tu hijo. Siempre es por algo. Yo fui una de esas niñas que estaba todo el día enfadada y solo hacía escuchar «qué desagradable eres» pero nadie se paró a preguntarse por qué una niña se comporta así, cuando la raiz del problema estaba en mi casa. En mi caso particular, quizás un hermano me hubiera ayudado, en el caso de tu hijo habría que ir a la raiz y en función de eso actuar.