Hola! A mi también me pasa. Creo que tiene que ver con haber pasado épocas económicas muy malas donde me tocaba ahorrar y pensar dónde gastar hasta el último céntimo. Yo suelo apartar un dinero al mes como «premio», una cantidad fija que sé que estará dedicada a un capricho o algo para mí (ropa, algún tratamiento, algún complemento…) y de la que sé que no puedo pasar de mi límite impuesto. Para mi salud mental, funcionaba: como era algo ya pactado previamente conmigo misma, no me sentía mal y así también sentía que mi trabajo diario servía pata algo más que sólo mis necesidades básicas.