Esa leyenda urbana de que no llegan a ningún sitio es lo que les vale a muchos establecimientos para que la gente desista y no ponga reclamaciones.
Hazte fotos. Seguro que tienes alguna que te sirva como el «antes» y haz la ŕeclamacion.
Si no estás conforme ni tu madre ni la peluquera pueden obligarte a hacer lo qye no quieres