Yo estoy en los dos lados. Mi primera hija fue muy demandante y con el estrés y el comer deprisa y corriendo lo primero que pillaba, subí 15 kgs después del embarazo para cuando volví a comer de forma saludable, y no seguí subiendo pero tampoco bajaba. Estaba contenta con mi cuerpo, pero cuando me quedé embarazada del segundo me propuse no subir otros 15 kgs más, así que me puse en manos de una entrenadora personal especializada en posparto y una nutricionista que me hizo una dieta compatible con la lactancia… Y perdí 17 kgs para cuando el segundo tenía 5 meses.
Mi conclusión es que ninguna de las dos formas es mejor ni peor en cuanto a la maternidad, pero sí que cuidarse y mantener un estilo de vida saludable te hace estar más ágil, despierta y de mejor humor. No es cuestión de tener tipazo, es cuestión de mantener un mínimo de autocuidado para nosotras mismas…