Si no quieres hacerte un tatuaje no te lo hagas.
Verlo solo te recordará que no fuiste fiel a tus principios y te dejaste llevar por el que dirán. Te vas a arrepentir si te lo haces y quitarlo no es tan fácil ni queda tan bien.
Una de dos, o te pones firme con el tema y les dices que no quieres volver a escuchar nada del tema jamás porque no quieres tatuajes y punto, o los mandas a todos a la mierda.