Hola María.
Aquí otra que odia cocinar.
Yo tenía el mismo problema y si, es un dinero.
Yo hay días que sigo pidiendo pero ya son los menos, no la mayoría como antes.
¿Cómo se hace? Con tu psicóloga, perdonándote los días que lo hagas y sabiendo que no es ninguna lacra que no te guste cocinar, por mucho que la sociedad diga lo contrario.
Ahora bien, si hay que reconocer que no es saludable y que llega un día en que el dinero será el menor problema.
Piensa en ello como una forma más de autocuidado y háblalo con la psicóloga desde este aspecto. Empieza por cosas pequeñas.
Hablar con una nutricionista que te diseñe platos de elaboración rápida y sencilla tambien ayuda mucho. Incluso a veces te recomiendan precocinados listos para comer o preparar en un par de minutos al microondas.
Y cuando llegues al puto de poder ahorrar (se consigue) podrás comprar ollas inteligentes o robots de cocina que te quiten mucho trabajo y hacer cosas más elaboradas.
Es esfuerzo, y conciencia. Sobre todo piensa que es tan necesario como ducharte o lavarte los dientes.
Muchos ánimos. Espero que encuentres tu fórmula es duro pero se consigue.