Ve tu sola a verla, sin novio ni mucho menos el perro. Intenta no «oler a perro» (recién duchada, sin tocarlo antes de ir hacia allí y con ropa limpia que él no haya rozado) para no espantar a los gatos que, ahora mismo, son su familia.
Está claro que tu abuela está muy deprimida; pero, sacarla de su zona de confort, a estas alturas de la vida, la puede empeorar aún más.
Y, según cómo la veas, llama a los servicios sociales para que le echen un vistazo de vez en cuando.