Ese rechazo lo recordarás orgullosa de ti misma toda la vida.
A mí me pasó igual con un chico que pasó de mí toda la adolescencia hasta que eché tetas, y ahí empezó a buscarme él.
En persona le di evasivas y en redes sociales no llegué a aceptarle la solicitud. Me seguía pareciendo guapo (alto, con una preciosa melena oscura) y, en su momento, me tentaba.
Pero usé la cabeza y 12 años después sé que hice lo correcto.
Sigue pasando de él, lo recordarás toda la vida como la lección que le diste y el amor propio que demostraste.