Yo entiendo la sensación de poder que puede darte «gustarle» al que tanto te maltrataba. Pero es que no lo tienes superado, salta a la vista con luces de neón. Cuando somos niños y nos maltratan, una parte de nosotros lo único que quiere es conseguir gustar al otro. Y en ese punto estás tú ahora. Por fin gustas al que te odiaba. Somos retorcidas, de verdad. No dejes que la autoestima que tienes de vaya otra vez a la m…por semejante impresentable.
De verdad no te has planteado que esté haciéndose el loco? En vuestro instituto no teníais grabado a fuego nombre y apellidos?? Se razonable. Está jugando el papel de su vida.
Y quiero añadir, menudo elemento SIGUE siendo cuando invita a salir a una subordinada.
Igual no te muge, pero sigue siendo el sinvergüenza de siempre.
Espabila!!!