Lidiar para convencerle lo puedes hacer con un niño, a los abuelos no hay que infantilizarlos. Hay que respetar sus decisiones. Piensa que ha vivido 91 años, de momento, que está muy bien. Si está en plenas facultades mentales, es para dar gracias a la vida. Más pronto o más tarde todos nos iremos, y hacerlo con más de 90 años y con dignidad es un privilegio.