Intenta algo nuevo con tu pareja. Si lo que te da morbo es la novedad, juega con tu marido a que sois dos desconocidos, incluso podéis empezar chateando para poneros a tono. Osea, todo eso que estás haciendo con el otro chico pero con el tuyo. Es mejor que intentes reavivar la chispa con tu compañero de vida que ponerle los cuernos con el primero que se te haya cruzado. Es decir, el problema no es que tengas ganas de sexo, sino que no las tienes con tu marido, y es en eso en lo que deberías trabajar e invertir tiempo. En vez de hablar y ser infiel con el otro, comunica tus deseos a tu pareja y redescubre el sexo con él, hay infinitas cosas nuevas que podéis hacer.