La gente normalmente no hace esa pregunta con intención de juzgar, sino por decir algo, sin pararse a pensar en que detrás de esa decisión puede haber emociones asociadas, duelo, culpa… Es como la puñetera pregunta de «para cuándo el niño» a un matrimonio sin hijos, no sabes qué hay detrás.
A veces las preguntas nos sientan mal no porque la persona nos esté juzgando sino porque es un tema delicado para nosotras.