Lo único que puedo decir es que de la experiencia se aprende.
La próxima vez que miréis un viaje, sea por agencia o no, vais a descartar los hoteles y destinos family-friendly.
Porque tu queja, entendible, justificada y compartida, no va a hacer cambiar a los adultos para que eduquen mejor a sus criaturas.
Yo me niego a pagar para escuchar gritos en vacaciones, por eso no miro resorts ni zonas de fiesta.