Para mí la bandera roja ya saltó hace tiempo. Sus amigos seguramente fueron a casa después de las otras despedidas, contando que otra persona contrató estripers y prostitutas. No podemos saber si él estaba en el ajo o fue un sujeto pasivo, pero eso no le quitaría gravedad al asunto. Se junta con hombres que consideran que con su dinero tienen derecho a alquilar el cuerpo de una mujer y usarlo para meterla, para encerrarlas, para que bailen o vete a saber qué. Financian un negocio que en muchos casos está relacionado con abusos y trata de personas. Y en ningún momento le chirría que sus amigos del alma le pierdan el respeto a una persona de esa forma.
Los hombres que son así, en gran parte lo son porque nadie les planta cara.