Tú ya tienes la decisión tomada.
Y no necesitas el beneplácito de nadie.
Si quieres alejarte: hazlo. Pero sabes que te va a pasar factura en la relación con tu marido.
Truco: no lo digas (si ya lo has hablado y tu pareja no te da el sitio que sientes que mereces). Ve buscando excusas para cada visita.
Y ni pidas ni aceptes favores.