Para las lumbreras que han dicho «jódete, vete a un hotel de adultos la proxima vez»: para gritar, correr y despendolarse están los parques infantiles por ejemplo. En un comedor o una piscina pública hay unas normas que deben respetarse, incluso siendo niños, en parte por la seguridad y en parte por civismo. Que haya que explicaros esto… A ver si aparcais la vagancia y la pereza y empezáis a ejercer de padres de una vez