Qué tío más cerdo…
Se me ocurre que le pidáis a alguien que él no conozca que se haga pasar por cliente, entre a la oficina y diga algo sobre el olor; que haga ver que va a hacer un gran encargo, pero que al final diga que prefiere no hacerlo porque no puede confiar en gente tan sucia para algo importante.
A ver si se da cuenta de que una cosa es ser un guarro en casa, y otra jugar con los clientes.