Mi parto fue inducido porque se rompió la bolsa y las contracciones no aparecían, y fue de muchísima ayuda que mi marido conociera perfectamente todo el proceso gracias a que no se perdió ni una clase de preparación al parto. Cuando yo me agobiaba él me recordaba los pasos, lo que nos había explicado la matrona, aunque era yo la que hablaba con el personal médico él me tranquilizaba y comentábamos todo, se enteraba de todo cuando yo ya estaba medio en otro universo… fue un apoyo fundamental la verdad. Y nunca tuve que pedírselo, es que él no concebís que fuera de otra forma.