Para mí el apoyo de mi pareja fue fundamental.
Para empezar, porque en caso de que yo no esté disponible para decidir, va a ser él el que decida, porque el plan de parto puede decir misa si las circunstancias cambian. Por poner un ejemplo, en mi primer parto, por una mala experiencia de una amiga, decidí que si era necesario, me podrían practicar una episiotomía y él lo sabía porque lo habíamos hablado. En el momento clave, di a luz sin epidural, pidieron consentimiento para episiotomía por necesidad, y yo te juro que no escuchaba ni veía, estaba en otro mundo… Fue él el que consintió por mí. Además el conocimiento quita nervios, no es lo mismo tener a un acompañante con cara de terror que a uno tranquilo porque sabe que lo que está pasando es normal. Quitando eso la verdad es que yo estaba en otro mundo y no me di mucha cuenta de si estaba ahí o no, y porque él no sabía muy bien qué hacer para ayudarme.
En el segundo, como ya nos sabíamos la teoría y la práctica, hicimos un curso de manejo del dolor y parto en movimiento, donde es el acompañante el que te ayuda a hacer los movimientos, masajes, y posturas, y la diferencia fue abismal, el dolor totalmente soportable, incluso estuve bromeando y de cháchara. La diferencia con las contracciones con su ayuda y sin ella no te lo puedo describir. Hubo mucha conexión, mucho amor y fue un parto precioso, él sintió que había aportado mucho y yo no perdí la cordura 🤣🤣
No sé si tu marido estará preparado o no, lo que sí creo que es necesario que presencie el nacimiento de su hijo. Primero porque es un momento único que no va a volver a pasar, su hijo sólo nace una vez. Y segundo, porque sólo viéndolo es consciente del proceso, que en las películas parece que es coser y cantar… El mío decía que le daba miedo y que no iba a entrar, y yo le decía «por mis ovarios, que si estabas presente el día que entró, vas a estar el día que salga».