La primera en saber las normas, es la madre, y es quien le da el teléfono al chaval a sabiendas de que ya comentaron que se confiscaría un trimestre.
El flaco favor se le ha comenzado desde el primero momento que le da al chaval un teléfono sabiendo que NO DEBE DE DARSELO.
Ahora, que prepare el pollo funky para que se lo devuelvan, ya es lo de menos, la lección de «tu haz lo que te de la gana y pasate las normas por el forro» ya se la dió hace tiempo.