Como ya te han comentado, ambas tenéis razón.
Y como otra compañera te dijo tus actos tienen consecuencias por mucho que creas tener una justificación. Así que te toca apechugar con lo que has sembrado.
Ella estuvo para tí y tú podrías haber hecho mil actos de servicio durante el día para acompañarla: llevar comida, llevar bebida, pañuelos, estar en la puerta del tanatorio y sacarla a que le dé el aire…
Los que hemos perdido un padre o madre repentinamente tenemos parcado a fuego el tanatorio, pero hay que estar para los vivos y devolver el amor y apoyo que nos brindaron por encima de nuestros traumas.