Vamos por partes.
Lo primero es cuánto estás dispuesta a sacrificar.
Todo en esta vida conlleva esfuerzo y sacrificio
Lo segundo, cuánto quieres sacrificar. Se puede querer pero no estar dispuesta a ello.
Si quieres y tienes apoyo, es posible.
En mi caso, estando independizada desde hace bastantes años y trabajando a jornada completa, fue muy sacrificado pero a día de hoy me ha merecido la pena, sin duda.
Todo es cuestión de plantearse la situación en su totalidad y si te ves capaz, si es posible y si tienes apoyo para llevarlo a cabo.