El problema no es que cocine la abuela, la madre, el hijo o que llamen a un catering. El problema es el «por tonterías del niño», ¿a que sí? Pues eso es lo que va a tener que aguantar en la comida, y cosas peores. Desde el «te vas a morir» (la de años que llevo yo oyendo eso), «seguro que tus zapatos son de piel», «lo haces por adelgazar» y no sé cuántas tonterías más que no es que ofendan, es que aburren y ya no sabes qué hacer para contestar con educación a lo mismo una y otra vez. Podría hacer una larga lista de FAQs, y es que al final te ríes. La de veces que me habrán preguntado por qué no como salmón, si no es un animal.
A la autora, dile al chaval que vaya a la comida, se lleve lo suyo y vaya pensando respuestas para todo. Por ejemplo, «lo siento, pero desde que me convertí, tengo que comer kosher», o «sigo una dieta especial desde que practico lucha extrema».