Empezamos queriendo los dos tener hijos y un buen día me dijo «HE decidido que no quiero tener hijos» y le contesté lo que pensaba, que eso en un futuro sería un problema de compatibilidad. Y el caso es que unos años después me di cuenta de que tampoco los quería. De un modo milagroso nos pusimos de acuerdo. Pero lo importante es que lo hablamos de forma natural. Sin forzar nada.
Luego tengo una amiga que tiene clarísimo que sí quiere. Se le fue al traste una relación con quien se iba a casar, habían comprado la casa y ahora lleva 6 meses con un chico nuevo y el «reloj biológico» le está gritando que ya es hora y lo está presionando para mudarse-casarse-criar. Todo hay que hablarlo, no importa en el punto en el que estéis.
Ánimo.