Pues para ser la nota discordante, yo sí me identifico bastante con lo que cuenta la autora del post. Y también he tenido navidades muy normales, cero traumas.
No me gusta la Navidad, comer en exceso, comprar en exceso y juntarte en reuniones que a veces no te apetecen o tener la casa invadida de gente cuando lo lo único que quieres es descansar. Por no hablar de la felicidad porque sí, porque lo dice el calendario, que nunca lo he entendido. Que sí, que podría negarme a celebrarla, pero al final acabo cediendo porque le voy a dar el disgusto a mis padres si no voy, mi suegra se va a poner de morros si no ceno en su casa, voy a ser la rancia que no va a la cena de empresa, mis sobrinos esperan regalos, etc. Y al final te acabas viendo inmersa en ellas aunque no quieras.
En cuanto a lo de las mujeres, sí, la Navidad se basa en el trabajo no pagado y a menudo no reconocido de las mujeres, igual que las vacaciones en familia. Ahora cada vez más casas son más igualitarias, pero siempre ha recaído la gran mayoría del trabajo sobre ellas. Creo que es bastante evidente.