Es joven y está aprendiendo de la vida. No te metas en su vida, salvo que veas que la situación es grave o peligrosa para tu hijo (y hasta lo que has contado, no lo es). Si intentas meterte en medio de ellos dos vas a salir perdiendo. Deja que tanto él como ella aprendan lo que es una relación seria, las cosas de adultos, celos, inseguridades, etc. Deja que tu hijo vaya descubriéndolo por si mismo. Aconseja, consuela y pregunta solo cuando él te lo pide. Y si no te lo pide, no te metas, estate simplemente a su lado.