Yo creo que todas las personas que hayamos convivido con alguien en situaciones similares te entendemos.
Mi abuela estuvo con la cabeza totalmente perdida unos 10 años hasta fallecer. Como ese señor, no podía valerse por sí misma, había que hacérselo todo.
Hablando por mí, yo también deseaba que se fuera en calma y descansara. Para ella no era vida, no era consciente de nada, y para todos los que la ciudábamos era un suplicio.
Especialmente mi madre perdió años de vida que nunca recuperará y a mí me da muchísima pena.