Pues vaya manera de querer a alguien… saltándose a la torera vuestras premisas como padres, engañando, imponiendo sus creencias a un menor que no está a su cago haciéndole daño y generándole un trauma. Mejor que no le quieran, porque tela. Y no, no iría en navidad.
Como decía mi abuela, el cementerio está lleno de «buenas intenciones».