María, no se trata de amargura. Esto básicamente se ciñe a la siguiente cuestión: una empresa mínimamente seria con personas adultas trabajando en ella no es lugar para los motes. Por muy gracioso que les parezca a la autora y a su compañera, y por mucho que defiendan que haya gente a quienes les hacen gracia sus apodos no está bien. Si nos fijamos en lo que publica originalmente la autora, dice: «muchos son conocedores de sus apodos y hasta les hace gracia». Muchos, pero NO TODOS.
Yo he sido víctima de bullying durante varios años en el instituto, y os aseguro que por muy graciosos que sonaran los motes, para mí no lo eran en absoluto. Un chiste o una broma sólo es divertido cuando todos se divierten. Y aunque una aparente amplia mayoría de compañeros de empresa estén bien con lo de los motes, debe haber casos en los que no.
Me parece de traca que encima te quejes diciendo que sois unas ingeniosas y alegues que os aburrís en el trabajo. Si te aburres en el trabajo tanto como para ir poniendo apodos al personal, no estarás muy centrada en lo que deberías…