Mis tíos son iguales, bueno, uno era. Murió a los ochenta y algo y estuvo en vida más borracho que sobrio. La vida de los demás no es responsabilidad nuestra. Y mucho menos, las decisiones de una mujer adulta están en las manos de sus hijos menores de edad.
En tu mente sonará espectacular tener una charla con la mujer y hacerle cambiar su vida pero en la realidad esas charlas son difíciles, duras y crean discusiones. Ya tenemos bastante con llevar nuestra vida sobre nuestros propios hombros, suficiente tendrían tu ex y su hermana con sus vidas y lidiar con una madre alcohólica. ¿Crees que nunca hablaron de eso con ella? Pues seguramente, un millón de veces. Lo que pasa es que si la gente no quiere hacerse responsable de su vida poco más puede hacer uno.