Me deja loca el final: entiendes que tiene que ser a gusto de los dos pero no entiendes qué le cuesta ceder en «esto», como si «esto» fuera el sabor del sorbete o el color de la tarta. Estás pidiendo que ceda en la concepción entera de la boda, así que no parece que entiendas que tiene que ser a gusto de los dos.
Qué pasaría si tu chico fuera un fanático de Star Wars y te pidiera que te casaras vestida de princesa Leia? Platéate muy en serio si estarías dispuesta y «qué te costaría?». Pues es lo mismo que le estás pidiendo a él.