Bueno. Una vez a mí de peque en un parque yendo en bici hubo un grupete de adolescentes que no fue por gorda, pero les dio por llamarme cerda y gafotas riéndose, tirándome cáscaras de pipas etc. cada vez que pasaba por su lado.
Se lo dije a mi padre y con las mismas cogió el bastón de andar por el monte, se vino conmigo y preguntó sin alzar la voz que quién me había llamado gafotas, y dijo que la próxima vez que se enterara de que alguno me molestaba el bastón que llevaba iba a partirle la cabeza al que fuese. Se quedaron más suaves que todas las cosas, uno de ellos el muy cobarde diciendo que es que había empezado yo.
A veces en la vida hay que actuar así, no te queda otra. No te achantes y enséñale a defenderse. Aún no lo sabes, pero ésta es una buena oportunidad para vosotros dos.
Mucho ánimo.