Mi hermano es dramaturgo y he sido su lectora y espectadora cero desde hace años. Para alguien que quiere ser profesional, lo mejor es tener un lector sincero y constructivo. Si no se le dice la verdad, no puede aprender y es más frustrante fracasar cuando todo el mundo te dice lo maravilloso que eres. Dile lo bueno y lo malo de la obra sin adornar las cosas. Si tiene madurez suficiente, aprenderá de sus errores y lo hará mejor. Mi hermano ha evolucionado mucho desde sus primeros escritos y va abriéndose camino en su sector. Escribir es difícil y no se da el pelotazo de la noche a la mañana.