Estoy contigo, ni loca me voy a vivir al lado de los suegros, por muy bien que me lleve. Es más, ni como segunda residencia la querría. Yo pasaría de discusiones con ellos, les reiría las gracias como hace tu pareja pero intentaría convencerla de que en cuanto se la den ponerla en venta. Porque aunque os la quedéis lo más seguro es que llegue un momento en que os apetecerá quedaros los findes tranquilos en casa o ir a otros sitios.