Yo no tengo tatuajes porque soy muy indecisa y creo que jamás lograría decidir un sitio o un modelo concreto sin miedo a cansarme de él, pero es cierto que con 15 años pensaba «si algún día me hago un tatuaje, me gustaría que fuera este símbolo» y veinte años después sigo de acuerdo con aquella idea.
Es decir, me costaría decidir dónde y cómo, pero no el qué. En eso sigo manteniendo la misma idea desde los quince años.
Si tiene la cabeza tan bien amueblada como dices, siéntate con ella y que te explique las motivaciones que tiene para escoger ese motivo y no otro. Si de verdad es capaz de explicarlo de forma madura y razonada, adelante.