Es muy romántico y nostálgico. Con el mayor respeto a las personas. También es una forma de rendir cariño. En mi viaje de recién casados a París quería conocer algunos. Pensé que mi marido lo vería raro porque nunca me hizo ver que le gustan ese tipo de cosas pero resulta que le gustó igual hasta más que a mí. Hay mausoleos preciosos y las historias de las personas que están allí conmueven el alma. Cuanto más antiguos más bonitos. Veo que somos más de los que pensaba.