Lo primero es desmontar conceptos erróneos. La virginidad no se pierde. No hay nada en el pene de un hombre que nos «transforme». Seguimos siendo las mismas antes y después. Lo que ha sucedido (si es que ha sucedido) es que ha comenzado a tener relaciones sexuales. Desmitificando un poco la importancia absurda que se le da a «la primera vez» puedes acercarte a tu hija con más naturalidad. Probablemente sea una conversación incomoda pero que debes mantener. Tienes que asegúrarte de que se cuida físicamente, pero también mentalmente. Que lo haga porque quiere, que sea libre, que no tome decisiones presionada o para las que no está preparada. Que sepa que estas ahí, incondicionalmente, como has estado siempre. Probablemente ella ya lo sepa, pero nunca está mal que se lo recuerdes. Mucho ánimo, lo vas a hacer muy bien.