Te comprendo perfectamente. Y, por experiencia, creo que aquí lo más importante es que tu misma te entiendas.
Si no quieres que te afecte, y que, por ende, atinja a tu relación, debes aprender a identificar esos pensamientos como intrusivos, algo tóxico que solo desea envenenarte. Y, por supuesto, aprender a gestionarlos.
Yo tuve una crianza complicada, con un padre que fracasó en muchísimos aspectos. Eso, como era de esperar, deribó en una salud mental deficiente, y una autoestima prácticamente nula.
Cuándo lo conocí a él básicamente lo ignoré. Y es que, después de todo, cómo esperar que el amor podía ser para mi. Si siempre terminaba mal. Siempre terminaba siendo el saco dónde otros terminaban vertiendo su mierda.
Su insistencia en mostrar interés hizo que terminara dándome una oportunidad a conocerle…
Hoy te escribo mientras duerme a mi lado, siendo ya mi marido y el mejor padre que le pude dar a nuestro hijo.
Durante muchísimo tiempo tuve miedo. Incluso se convirtió en un trauma. Tuve inseguridades, y también sueños recurrentes en los que él, sin motivos ni justificación, me ignoraba. O simplemente me hacía de menos, dejándome más que claro lo poco que le importaba perderme. Todo esto secuela del maltrato psicológico sufrido anteriormente.
Hablarlo y trabajarlo a hecho que esto se vuelva simplemente una broma entre nosotros. Y poco a poco ha dejado de tener importancia ( aunque sigo trabajando en ello, para corregir ese pensamiento intrusivo ).
Aprendí a reconocer que una persona es sus actos, no tus sueños, ni mucho menos tus miedos.
Déjate llevar. A veces merece la pena confiar. Creeme ❤️