El problema es que es una persona que no quiere enfrentarse a los pequeños conflictos del día a día, y menos a los grandes. Si encima te dice palabrotas cuando se enfada para que tú te intimides y no insistas, apaga y vámonos. Él ignora el problema (ya lo resolverá otro, o no) y tú tienes dos, el problema en sí y que te sientes como una mierda porque no puedes comunicarte con él sin que te falte al respeto o sin hacerte creer que estás equivocada o que te inventas las cosas. Eso va minando, cada vez estarás más triste y con los problemas acumulados. Yo pasé por algo así y no acaba bien. Es muy difícil que alguien tan egoísta cambie su manera de ser.
Ponle las cartas sobre la mesa, ve su reacción (que ya te podrás imaginar) y toma luego una decisión.
Ánimo. Aunque se acabe la relación, verás que tendrás una vida más tranquila sin discusiones, sin la presión mental de que no puedes exponer ningún inconveniente.