Aquí una atea desde «siempre». No estoy casada, nunca he querido, pero claro como el agua que jamás me casaría por la iglesia. Sentaste mal precedente al aceptarlo.
Por otro lado estoy bautizada e hice la comunión. Era otra época y mis padres lo hicieron por costumbre más que otra cosa. Nunca han sido practicantes y en mi casa la religión nunca tuvo ningún peso.