Me apuesto lo que sea a que luego vas de vacaciones a otro país y entras a una mezquita para visitarla por su arquitectura, o a un templo oriental, o a cualquier otro edificio histórico o religioso que se suele visitar haciendo turismo.
Pues leñe, con esto, lo mismo. Si te obligaran a comulgar (o a leer, o a participar de cualquier manera) sería otro cantar, pero ¿entrar a ver la ceremonia?). Aquí otra atea convencida que sí pasa a la iglesia a compartir el momento con mis seres queridos. Luego me cag* en Dios y en todos los santos si hace falta, pero entrar a verlo me supone 0 conflicto.