Lo mejor que puedes hacer ya lo estás haciendo, que es no ir ni tu ni el perro. Cuando haya reuniones, pregunta si estarán ellos para ir o no (con el perro). Si hay alguna inevitable, no lo lleves.
La situación es la que es, yo trabajaría en aceptarla, porque es normal sentir enfado y tristeza. Pero la solución que no te «afecta» a ti, es bastante fácil, otro cantar será el futuro de esos niños con un miedo infundado e ilógico.