Yo creo, pero es mi opinión, que podrías mirar tu situación y comparar. Es decir, valorar si se curra el regalo yoquesé, de cumpleaños o de aniversario de bodas o en navidades. Y si siempre te toca un churro pues igual deberías decirle que sus regalos son una soberana mierda. Porque a veces hay gente con un morro que se lo pisa y te regala lo primero que encuentra.
Otra opción es que si ves que no se lo curra y te dice «ay, es que yo no soy como tú, no me sale ser así» pues muy bien, dile que te de el dinero que iba a gastar en esa taza y que ya te compras tú algo a tu gusto: un libro, un pintalabios, o te lo gastas en tomar café con tus amigas.
Y también puedes replantearte lo de currarte su regalo del día del padre, de su cumpleaños, de navidad… porque al final ser detallista también es cansado, aunque sea para regalar una manualidad.
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Yo sí entiendo que no seas una persona materialista. A veces uno simplemente tiene unas expectativas. Entiendo que te regale una taza en la que pone «mamá» y se te caiga el mundo a los pies porque igual esperabas un ramito pequeño de flores, una caja sencilla de bombones o simplemente que te lleve a tomar un vino a un sitio que te gusta mucho pero al que no sueles ir porque no tenéis tiempo.
El punto es que no se fija en lo que tú puedas querer, sólo en quitarse el muerto de encima.
Evidentemente habrá familias que no tienen la costumbre de que los padres se involucren en estos regalos, que aunque quieran involucrarse no tienen dinero y/o tiempo, que les faltan sus padres, etc. Pero que tú seas de una determinada manera no significa que en otras casas puedan ser de otra.
Vaya, que esto de saltarte al cuello es un poco como lo de decirle a los niños pequeños que se coman lo del plato porque en África hay niños que no tienen comida. Vale, es cierto, es injusto y es una mierda. Pero que el crío se termine el plato de garbanzos o no no va a hacer que en África se arreglen las cosas.
Espero que tu decepción se diluya y que con los días se te vaya pasando del todo. Tal vez puedas hacer algo con tus hijos a solas una tarde para celebrar el día de la madre, algo que os guste sólo a vosotros como ir a merendar algún capricho fuera, tal vez un helado, un chocolate con churros, un trocito de tarta… o les invitas a un mosto.
Ya verás como dentro de un tiempo lo recuerdas con cierta gracia.