Por partes, como han dicho no tienes ni siquiera indicios de que tu hija esté haciendo algo malo o que interfiera con su salud física o mental por el uso del móvil, entonces no está justificado ni por asomo que le quieras espiar.
Por otra parte los menores a partir de los 14 años tienen poder de decisión respecto al control parental.
Ahora bien, si el teléfono está a vuestro nombre, lo pagáis vosotros y ella vive bajo vuestro techo siempre podéis (aunque esto ya debería estar instaurado!) establecer unas normas de uso como una hora tope para usarlo, solicitar ver sus contactos, o un tiempo máximo de pantalla al día, y podéis pedir que sea ella misma quien os facilite los datos, por ejemplo con una captura de pantalla de «bienestar digital» que tienen todos o casi todos los dispositivos. Pero no es correcto ni ético espiar sin su consentimiento (y creo que con su edad es ilegal).