No puedes pretender que todos tus amigos se adapten a tus gustos. El par de hamburguesas veganas también lo puedes aportar tú, ¿no?
Ejemplo: hace unos días mis compañeros de trabajo quedaron para hacer una paella. Yo no puedo comer, por el sofrito, que lleva cebolla. Tenía dos opciones: no ir, o pedirme otra cosa. Hice lo segundo, y tan feliz.