Nos imaginamos que el maltrato es matar a los niños de hambre o pegarles con el cinturón todos los días, pero lo que has vivido es maltrato. En ocasiones físico, pero a diario psicológico y ambiental. Ya no eres la niña que no tenía otro remedio que estar en medio, no vuelvas con ellos en unas vacaciones completas. Siempre en ocasiones cortas, separadas en el tiempo, con opciones para irte, controlando la situación y si fuera posible a cada uno por su lado para evitar conflictos. Sé firme con tus límites por mucho que te pidan y no vayas si no se van a cumplir tus términos. No sufras sin necesidad.