Necesito soltar esto y no sé cómo porque la culpa me come por dentro.
No tuve una infancia infeliz, no me maltrataron, nos íbamos de viaje todos los veranos, teníamos una casa con piscina, me pagaron mis estudios…
Pero con el tiempo me di cuenta de que el ambiente en mi casa no era del todo ideal. Mis padres discutían mucho y muy fuerte. Les he visto gritarse, insultarse, ignorarse. Mi madre a menudo malmetía sobre mi padre, cosa que él nunca hizo, y en mi adolescencia le tuve que pedir que parase, que estaba empezando a ver a mi padre a través de ella y de la mierda de conflictos que tenían y yo no quería estar en ningún bando. Conmigo no eran los padres más estrictos del mundo pero me castigaban, me amenazaban y me humillaban. También me llevé alguna bofetada, a menudo me lanzaban la zapatilla y una vez recuerdo que de pequeña mi madre me levantó por el pelo y me arrastró unos metros porque no quería irme de la playa. También hubo siempre muchos secretos. Secretos que la mayoría sabíamos, como que mi padre fumaba porros pero también cosas como «no se lo digas a tu tía pero la muy gilipollas…».
Sé que no es ideal pero tampoco es una infancia dramática, creo que en todas las familias existen estas cosas. Al hacerme mayor, pensé que todo eso había quedado atrás y ya estaba. Pero me mudé a otra ciudad por trabajo y conocí a mi actual pareja. Y me di cuenta de que las parejas no eran como yo pensaba. Él nunca me ha levantado la voz ni me ha intentado ridiculizar delante de nadie. Es la relación más increíble que he tenido y me he dado cuenta de que las parejas discuten pero también resuelven sus problemas juntos como un equipo y no como rivales. Ni gritos ni golpes ni días sin hablarnos.
¿Dónde está el problema? Que llegan las vacaciones de verano un año más y no quiero ver a mi familia. No tengo ilusión ni ganas. Volver a verles es como volver a ser esa hija. Aunque les he explicado qué cosas no me gustan y no voy a aceptar, cuando nos juntamos vuelve la dinámica familiar y aunque intento evitarlo, de algún modo yo caigo en mi rol de hija y siento de nuevo ser el blanco de humillaciones o estar en medio de conflictos. No me gusta esa forma de relacionarse y durante muchos años creí que era la única y que yo era la rara pero gracias a mi pareja y a su familia, he visto que no tiene por qué ser así. Sin embargo me siento culpable porque todos me están pidiendo que vaya y parece que tienen ganas de verme pero yo no les correspondo. El tiempo que estoy sin verles, me siento ligera y libre y solo de pensar en estas vacaciones, me dan ganas de llorar y huir muy lejos. No son mala gente, creo que no lo saben hacer de otra manera pero a mí me afecta y me angustia muchísimo y no tengo ni idea de cómo resolver esta situación.