Mira, trece años de relación en la qje estuvo jugando a diario 8 de esos años.
Yo no quería ni tener hijos con él porque sabía que iba a tener que criarlos yo mientras él echaba sus partidas, y esa sensación es un asco.
Si el no quiere, no va a cambiar.
Mi marido lo dejó, estaba muy enganchado, yo notaba cómo le repateaba tener que pasar tiempo conmigo en lugar de jugando, cuando un día le pedía que hiciera planes conmigo en lugar de jugar, se le notaba alterado y molesto…
Al final me rendí, no sabía que hacer… me superaba la situación y siempre me sentía el segundo plato y los videojuegos siempre era lo primero.
Me rendí, deje de tener ilusión en la relación… y de un día para otro, sin decirle yo más nada, vendió el ordenador, vendió las consolas… y hasta día de hoy, no juega ni en el móvil. Así que yo creo, que es algo que tienen que querer cambiar.. sino date por perdida