Tienes dos opciones:
1. Coges la sartén por el mango, le echas dos ovarios y cambias las cosas. A tu padre le dices que no se meta, que la empresa la llevas tu y las consecuencias de si va bien o mal son para ti y vuestros empleados. Si se enfada, dos trabajos tiene. Y tu hermano, lo mismo. Si quiere estar subido en el mismo barco, condiciones iguales para los dos. Mismo salario y misma responsabilidad. Si tu no puedes irte, él tampoco.
2. Mandas a todos a tomar por el culo y que se quede tu hermano la empresa. Si se va a pique, mala suerte.
No puedes estar tragando con algo que no quieres por el simple hecho de que es el negocio familiar. Si no quieren dejarlo en otras manos que no sean las tuyas, pues tendrán que cerrar la empresa o venderla.