El problema es que no te acuestas con los chicos que te gustan porque te apetezca de verdad, sino porque, según tus propias palabras «acabas cediendo y se lo das», como si el sexo fuera una concesión necesaria para que no te dejen y quieran algo serio contigo, y, claro, cuando eso no ocurre, te decepcionas. Busca ayuda profesional, porque tienes muchos conflictos internos que resolver, seguramente causados por esos abusos que sufriste.